| Comienzo de las transmisiones. |
[Jul. 8th, 2004|12:52 am] |
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| | Ennio Morricone, Humanity Part I, (The Thing BSO). | ] | Cuaderno de bitácora.
Fecha Estelar: 07072004.0052.
Al habla el Comodoro Boleslao Spiff, audaz explorador procedente de las Esferas Exteriores, en misión de reconocimiento del planeta Tierra con vistas a una futura colonización.
Como paso previo a dicha colonización, resulta necesario exterminar a la especie humana. Exterminar a una especie claramente inferior —inferioridad evidenciada en la tremebunda audiencia de los programas culturales en televisión, ¡los más vistos a las cuatro de la madrugada!— no debería ser un problema para nuestra especie, que es claramente superior —superioridad evidenciada por nuestra pura esencia vital, nuestro espíritu eximio y preclaro, nuestro cuerpo poderoso y lleno de tentáculos, nuestra inteligencia pérfida y nuestra natural humildad—. No obstante, previamente a ello, debemos obtener toda la información posible sobre las costumbres de los humanos.
A tal efecto, he procedido a realizar una Fusión Neuro-Rectal con un sujeto que me ha de servir de huésped. El huésped escogido ha sido un tal “Kurgan”, individuo de dudosísima catadura moral y torcidas costumbres tanto alimenticias como sexuales. Inteligencia de la Flota presionó para que la Fusión Neuro-Rectal tuviera lugar hace dos semanas, así que hemos procedido a ella esta noche.
Los Agentes Durmientes proporcionados por Inteligencia de la Flota depositaron bajo la cama de mi huésped, el tal "Kurgan", una vaina que contenía todo lo que preciso para llevar adelante con éxito mi misión de espionaje: mi pura esencia vital, mi espíritu eximio y preclaro, mi cuerpo poderoso y lleno de tentáculos, mi inteligencia pérfida y mi cepillo de dientes.
La misión estuvo a punto de fracasar debido a los continuos topetazos que los Agentes Durmientes daban a mi vaina. Desde la puerta del cuarto de mi huésped hasta los bajos de su cama, los Agentes Durmientes me golpearon contra los quicios de tres puertas —y eso que el cuarto solo tiene una—, dos estanterías, un armario, la cama y un cuadro del Caudillo.
Al retirarse, los Agentes Durmientes tropezaron con el router inalámbrico, la lámpara del techo, otras dos puertas (¡¿?!), pisaron el cuadro del Caudillo y confundieron al tigre de peluche del huésped con un oficial de Inteligencia de la Flota. Tras identificarse ante el peluche como Agentes Durmientes se retiraron.
Me permito sugerir a Inteligencia de la Flota que la próxima vez utilicemos Agentes Despiertos.
Finalmente, mi vaina quedó depositada bajo la cama del que me habría de servir de huésped, parapetada tras una maqueta vieja de un crucero de combate Klingon, dos pilas de apuntes de Derecho Administrativo y una docena de clínex de dureza diamantina. Un breve escáner biológico evidenció que la dureza de dichos clínex procedía, no de un trenzado particularmente sofisticado de la celulosa, sino de la falta de cópula del que habría de ser mi huésped quien, como he dicho, es hombre de dudosa catadura moral y desperdicia sus esfuerzos genésicos en celulosa desechable en vez de buscarse una hembra de anchas caderas y fundar una familia.
Y luego los tira debajo de la cama el muy cerdo.
Tras unas pocas horas de espera, llegó el que habría de ser mi huésped, el tal "Kurgan". Lo reconocí por la constante expulsión de gases intestinales que caracteriza su dudosa catadura moral y sus torcidas costumbres alimenticias. Los informes de Inteligencia de la Flota dicen que solo lo hace en la intimidad de su dormitorio. Espero que por una vez tengan razón.
Pasó varias horas arpovechándose de los esfuerzos genésicos que varias mujeres habían realizado en internet, dejando sus fotos como prueba de ello, para desperdiciar sus propios esfuerzos genésicos en celulosa. Tras lo cual se acostó —no sin antes tirar debajo de la cama otro clínex destinado a endurecerse—.
Cuando sus ronquidos enmudecieron a la expulsión de gases intestinales, me dispuse a realizar la delicadísima operación que uniría nuestros cuerpos y me permitiría recopilar información para invadir la Tierra: la Fusión Neuro-Rectal.
Abrí la vaina y me arrastré con la mitad de mis tentáculos entre los clínex de dureza diamantina, mientras corregía diversos gazapos de entre los apuntes de Derecho Administrativo con el resto de los tentáculos —además de cerdo, burro—. La suerte me sonreía, pues delante de la cama estaba el artefacto tecnológico que Inteligencia de la Flota me había descrito. Dicho artefacto es utilizado por mi huésped para rebajar su temperatura corporal tras los esfuerzos genésicos y dispone de unas aspas que me permitirían trepar más fácilmente hasta mi huésped. Desgraciadamente, Inteligencia de la Flota no me había advertido del funcionamiento exacto del artefacto tecnológico y las aspas casi me arrancan la mitad de los tentáculos. (NOTA: Definir Campo en Base de Datos Estelares, Ref. 004534: “Ventilador”).
Tras llegarme a la cama me arrastré por la espalda del sujeto hasta la puerta final de la dramática operación de Fusión Neuro-Rectal: su esfínter anal externo.
En él concentré toda mi pura esencia vital, mi espíritu eximio y preclaro, mi cuerpo poderoso y lleno de tentáculos y mi inteligencia pérfida, dispuesto a abrirlo con cuidado para introducirme por él.
En ese momento, sucedió algo que ni Inteligencia de la Flota ni yo esperábamos.
El esfínter anal externo se abrió... ¡solo!
A duras penas puede evitar salir volando por el aire propulsado por la ventolera de gases intestinales. Dando gracias a los Antiguos Dioses Exteriores por mis múltiples tentáculos —que se agarraron a las sábanas— y por carecer de olfato, aproveché la ocasión e introduje todos mis tentáculos por el ano de mi huésped. Me arrastré serpenteando hasta llegar a la ampolla rectal y allí me quedé; retrepado, amenazante. Puse en activo mi inteligencia pérfida y conecté con el sistema nervioso entérico del huésped. Tras enmascarar mi IP, me conecté al sistema nervioso central del sujeto.
La Fusión Neuro-Rectal ha sido un éxito. Retrepado en su recto, ahora tengo acceso a todas las vías cognitivo-conductuales de mi huésped, aunque estas sean de dudosa catadura moral y torcidas costumbres. Así podré recopilar la información necesaria para preparar la invasión del planeta por nuestros hermanos de las Esferas Exteriores.
A fin de transmitir dicha información a Inteligencia de la Flota con la mayor eficacia, he dispuesto que el sujeto cree un Web Journal, Web Log o Blog. Mediante nuestra Fusión Neuro-Rectal seré yo, el Comodoro Boleslao Spiff, quien escriba en dicho Blog datos cruciales sobre el comportamiento de la especie humana para que el Alto Mando de las Esferas Exteriores pueda diseñar el plan de exterminio total de dicha especie con la mayor presteza.
Supongo que los de Inteligencia de la Flota me reprocharán que cualquier ser humano puede leer estos mensajes dirigidos al Alto Mando de las Esferas Exteriores y percatarse de su pronto exterminio. Pero es que los de Inteligencia de la Flota son unos pejigueras que dan la tabarra con todo.
Si lo sabré yo, que soy su hijo.
Nada hay que temer. Precisamente por esa razón escogimos este huésped —personalmente, yo habría preferido alguien de actividad intestinal mas reposada—. Quienes accedan al “Web Journal” de mi huésped, el tal "Kurgan", sabrán de antemano que se trata de un hombre de dudosísima catadura moral, torcidas costumbres sexuales y alimenticias, y lo que es peor: vagas ambiciones literarias. Creerán por tanto que todo esto no es mas que un “recurso estilístico y literario”: para transformar la aburridísima vida del Kurgan en algo digno de ser leído, se inventa a un alien que se le ha metido por el culo y que lo cuenta todo desde su particular punto de vista, el de un mirón “outsider” que transforma la insufrible existencia de un opositor terminal en un rosario de relatos sarcásticos e hilarantes dignos de ser leídos por sí mismos.
¡¡¡¡BWAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!!!! Mi malvado y quimérico plan es digno de mi pura esencia vital, mi espíritu eximio y preclaro, mi cuerpo poderoso y lleno de tentáculos, mi inteligencia pérfida y mi desbordante mala leche.
Por el momento, este es el fin de la primera comunicación al Alto Mando de las Esferas Exteriores.
Y no olviden recitar el Sabaoth.
Queda a vuestro servicio, por la Gloria del Imperio:
Comodoro Boleslao Spiff, audaz explorador procedente de las Esferas Exteriores. |
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